Cada vez que tengo oportunidad de visitar Tampico, hay un lugar que despierta mi curiosidad: su Catedral.
Me cautivan las esvásticas que aparecen en el piso del pasillo que conduce desde la entrada hasta el altar principal.
Es uno de esos detalles que me hacen detenerme. Reconozco una figura que la memoria colectiva relaciona con el nazismo, pero la encuentro dentro de un templo católico. Esa aparente contradicción me invita a preguntar, investigar y mirar con mayor atención.
Tampico tiene esa capacidad de sorprenderme: un recorrido puede convertirse en el comienzo de una historia que desconocía.
Desde cuándo están las cruces del piso
La referencia concreta que ofrece el Museo Virtual de Ciudades Hermanas de la Universidad de Guanajuato es 1926. Su publicación señala que las cruces gamadas fueron incorporadas ese año y explica su presencia mediante una tradición religiosa asociada con el sol, distinta del significado que les dio el nazismo.
El templo atravesaba entonces una larga reconstrucción. El catálogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia registra el derrumbe de su nave en 1917, los daños posteriores en una torre y las obras que culminaron con su consagración el 12 de noviembre de 1931. Esta última fecha corresponde a la dedicación de la Catedral, no debe confundirse con la fecha publicada para la incorporación de los símbolos.
Sobre su significado, monseñor Elías Gómez explicó en una entrevista recogida por MILENIO que las figuras se colocaron por sus antecedentes religiosos. También relató que, durante una intervención del inmueble, se decidió conservar ese piso.
Saberlo enriquece mi visita. Ahora, además de observar una forma, puedo reconocer la importancia de entender su contexto.
El puerto y las historias del espionaje nazi
Aquellos símbolos me llevan a recordar otro episodio de Tampico: las operaciones del espionaje alemán durante la Segunda Guerra Mundial.
En Relatos e Historias en México, Ricardo Lugo Viñas recupera una misión encabezada por Georg Nicolaus contra el buque británico Forresbank. Según el relato, apoyado en investigaciones de Juan Alberto Cedillo y en las memorias del agente, la noche del 11 de marzo de 1941 varios integrantes de la red se reunieron junto al río Pánuco para colocar una bomba en la embarcación.
La escena resulta inquietante: una operación clandestina en aguas mexicanas, mientras la guerra se desarrollaba al otro lado del Atlántico.
Esa historia documenta a Tampico como escenario de actividad nazi. Sin embargo, las fuentes consultadas no permiten afirmar que el nazismo entró a México exclusivamente por este puerto. Tampoco establecen una conexión entre aquella red de espionaje y los mosaicos de la Catedral.
Lo que me llevo de cada regreso
Quizá eso explica por qué este lugar me sigue cautivando. Una figura bajo mis pies me conduce a preguntas sobre religión, patrimonio y acontecimientos mundiales.
Como periodista, quiero comprender los hechos. Como viajero, disfruto encontrar detalles que me invitan a conocer más. Y en mis Andares, ambos caminos se encuentran.
La Catedral de Tampico me deja una enseñanza sencilla: la primera impresión despierta nuestra curiosidad; investigar nos permite comprender. Hay lugares que seguimos descubriendo, incluso después de haber regresado muchas veces.
Cada camino deja una historia y cada paso una enseñanza. Hasta aquí mis Andares, soy David Dorantes recordándote que vivo para ser feliz.

